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"Pulsaciones, Resistencias , Cuestión de Fe"..., se me ocurre que esta muestra es, justamente una
caricia al alma, un buscar "Reservas" para poder seguir, a pesar de tantas cosas.
Un respiro para encontrar esos "Soles y Aldeas", que cotidianamente buscamos.
Llegar ,verte así, feliz, apasionada, buscando crecer, crecer siempre "Crecer desde el pié",
sin ocultar nada, sin dejar reservas en tu acción, se me hace casi "Inexplicable"
Es inútil, como en cada acto apasionado , como este, todo es "Cuestión de Fe".
Ricardo Serruya - Periodista y Escritor Santafesino - Agosto del 2004
Algo de rúnicas, colmadas por un pasado lleno de recuerdos y emociones, tienen estas llamativas piezas de una artista que encuentra
en la síntesis y en el despojo de elementos circunstanciales, lo mejor de su lenguaje desnudo y también cálido, a medias entre pintura
y la escultura, en composiciones de desnudo fragor, testimonios de mundos antiguos y sin embargo tan actuales.
César Magrini, Escritor y Crítico de Arte - Bs. As.- Agosto del 2005
DESCRIFRAR LOS SIGNOS EN LA COMBINACION LÚDICA DE LA OBRA
“La obra de Analía Sagardoy es para ver y pensar, los taseles regulares y en repetición continua, son una necesidad en el
discurso visual de la artista. Estos elementos multiplicados van construyendo y reconstruyendo las revelaciones que aparecen
encriptadas en los dispositivos secretos de cada imagen. Hay un juego de encubrimiento/descubrimiento donde todo está allí.
Su accionar visual es la combinación lúdica de cada pequeña parte. Las composiciones resueltas a partir de un módulo constante,
dejan ver la enunciación implícita y la complementación. Cada pieza es una parte fundamental, creada a partir de la astucia
para un recorte expresivo puntual, que luego en el conjunto se dinamizan en proyección, y enhebradas producen la convivencia
de lo simultáneo. Esta obra simbólico-sígnica construye su sentido visual por acumulación y contigüidad. Como en un diario
personal, escrito todos los días, combina saberes estéticos con conocimientos cotidianos e íntimos, en cada clave inserta
en la imagen”.
EVOLUCIÓN DE LA VIDA
“Con vaivenes propios de la evidencia de significaciones, se va delatando poco a poco la lógica conceptual de la artista y
la misión alusiva de los signos. Contrastes individuales y del conjunto trazan efectos visuales profundos, esto es posible desde
el relieve que es el “modus operandi’, que usa para construir”, continúa Arber, quien destaca “imperativos categóricos y
declaraciones” en los títulos de las obras: “Germen”, “Brote”, “Abono”, “Fértil”.
“Son las series que van creando en su recorrido una partida de iniciación y marcan reveladoras, las etapas evolutivas en que
la tierra fue transformando a la semilla, hasta consagrarse en fruto”.
“De principio a fin la verdad nos será revelada y el esplendor de la dádiva que la naturaleza nos provee, se diluye en el
turbio devenir de su futuro. Nos es dado descifrar la subjetiva impronta de cada escena producida por Sagardoy. Ella interviene
a fondo en su proceso de creación, sin jerarquías, cada miniobra tiene infinitas posibilidades de combinaciones entre sí. Aquí
configuran las fases de la evolución de la vida”.
“Inventa, produce, construye, experimenta, hace de su acción creativa un lúdico despliegue espacial. La profusión de sus
imágenes, los cuadros dentro del cuadro son estrategias puntuales para dar densidad visual. Tenemos aquí un terreno fértil para
alusiones e implicancias que no deja que observemos la superficie, nos pone frente a ese universo mesurado y controlado que
contiene el impulso primario de la representación”.
“Hay una persuasión significativa en cada imagen, como ejercicio simbólico de llegada al otro. A pesar de su condición de efecto
visual abstracto y su exteriorización arreferencial, el observador identifica en ellas los trayectos de la ósmosis evocativa.
Se produce una eficacia sensitiva de los significados pictóricos, de las morfologías logradas, que transfieren sintaxis y
estructuras con “argumentación simbólica’. Así se da una inmanencia textual, aparece la transferencia metafórica y se comprende
el guión que la artista creó, para dar cuenta de las “Promesas del fruto”.
FIESTA PAGANA
“Pareciera que Analía Sagardoy creara una coyuntura esquemática de síntesis, que por asociación va produciendo unidades de acción,
y así proporciona un conjunto descriptivo visual de referencia. Surge entonces el interés vital subyacente que no mengua en
ninguna de sus obras, por el contrario se vuelve vigoroso”.
“Homogeneidad temática en el conjunto, heterogeneidad en la tensión de los formantes estructurales abstraccionistas y
construcciones unitarias figurativas, hacen que este corpus de obras se distinga por una limpidez contundente de su
resultante visual y una experiencia exploratoria de gran interés plástico”.
“Lo mencionado no es el único punto paradójico en Sagardoy, ya que se puede observar también un doble juego de compatibilidad
entre el barroquismo aparente del conjunto y el minimalismo esencial de su estética. Desde unidades mínimas produce un
abigarramiento y utiliza recursos de estética barroca como la profusión de elementos, la acumulación, los desdoblamientos y
desbordes, el descentramiento y los múltiples puntos de vista”.
“Una de las virtudes de la artista es la exigente articulación de esa tensión, que da como resultado un orden propio de
combinaciones y selecciones múltiples. La síntesis de la imagen va de la mano de la esforzada y compleja práctica de su hacer
visual, conjuga grandes espacios libres con el adensamiento de la representación, dando una resultante que mezcla dispositivos
de enunciación definidos”.
“La ejecución precisa, el ordenamiento lógico, el tratamiento técnico, es decir la construcción de las obras por un lado y por el
otro la reflexión, la exteriorización narrativa meditada, son el otro desafío constante que Sagardoy tiene que sortear cuando nos
deja ver a través de sus obras, aquel universo ideal que se le perdió entre las manos. Ella se fuerza para lograr acomodar pieza
por pieza, el brutal y arrasador devenir que soporta nuestro planeta. Como una fiesta pagana, hace sus evocaciones y arma un altar
con prendas y promesas, con el único propósito de lograr que la madre naturaleza escuche sus ruegos, allí despliega todo su espíritu
mágico y determina con sentimiento, inocencia y frescura, su manera de estar en el mundo en la permanente zozobra de nuestro tiempo”.
Stella Arber, curadora y directora del Museo de Arte Contemporáneo de la UNL
Nota del Diario El Litoral - ver nota completa
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